La historia de cómo un olivo, una vaca y una gallina destronaron a los videojuegos, TikTok y Peppa Pig

Bueno, bueno, bueno. Hoy esto promete ¡ehh!

Tenemos en escena a tres grandes protagonistas, amigos inseparables de los niños, junto a un árbol y dos animalitos, que a priori, no pegan nada de nada.

Si tienes hijos, sobrinos o niños pequeños a tu alrededor lee hasta el final esta historia real que yo misma viví el año pasado porque merece la pena.

Además dentro de ella se esconden 6 grupos de valores claves en la educación de los más pequeños que están presentes en todas las experiencias que tenemos, pero en lugar de desvelártelos directamente, y para hacerlo más divertido, voy a exponerlos “camuflados” en el relato y si no los encuentras te los revelo al final.

Empiezo por el principio y origen de todo.

Cuando llega la Navidad mi marido y yo desempeñamos más que nunca el rol “Tíos por un día”, con los 3 sobrinos pequeños.

Convencidos de que los niños siempre terminan recibiendo más regalos de los que pueden asimilar y valorar, el que nosotros les hacemos (previa petición en la carta de sus majestades o Papá Noel) es disfrutar juntos de una experiencia.

Durante todos estos años (nueve ya) hemos ido a espectáculos de Peppa Pig, CantaJuego, Patrulla Canina, shows de magia, pompas de jabón, obras de teatro infantil, cines, etc.

Siempre se lo han pasado bien. Pero las pasadas navidades, puesto que estaba terminando de dar forma al proyecto de Fabricando Experiencias, decidimos realizar una visita a una granja y experimentar con mis propios sobrinos qué ocurriría.

La jornada de granja incluía un taller relacionado con el origen y transformación del aceite de oliva.

Antes de hacer este taller, he de decir que el olivo no había sido objeto de interés por parte de los sobrinos.

Probablemente, como la mayoría de los niños de su edad (entre 3 y 8 años), nunca antes se habían planteado de dónde procedían las aceitunas y el propio aceite, aunque ambos productos les encantan.

Y de haberlo hecho, seguramente hubieran pensado que crecían dentro del bote del supermercado.

El caso es que cuando empezamos el taller y nos explicaron qué fruto daba el olivo y cómo tenían que recoger las aceitunas (caídas del árbol mediante la técnica del vareo), para pasar después por el molino de piedra, se pusieron manos a la obra como si les fuera literalmente la vida en ello.

Estaban completamente entusiasmados y centrados en recoger la mayor cantidad de aceitunas para meter en la cesta, puesto que de lo contrario, no habría suficientes para hacer la prueba siguiente, que consistía en triturarlas para convertirlas en oro líquido.

Pero lejos de acabar ahí la cosa, cuando llegó el turno de visitar a las vacas y nos contaron el proceso de producción de leche ocurrió exactamente lo mismo.

Y volvió a pasar de nuevo al presentarnos a las gallinas y comprobar, personalmente, de dónde vienen los huevos.

Me puse entonces a pensar en cómo de maleable es la curiosidad e interés de los niños por las cosas.

Estas personitas son capaces de entusiasmarse, aprender y vivir intensamente cualquier actividad que desprenda amor y cariño.

Cuando logras captar su interés son capaces de abstraerse de todo lo demás y concentrarse plenamente en la labor que tienen que desempeñar, obteniendo resultados increíbles.

Pensaba también en la responsabilidad tan grande que tenemos los adultos de fomentar su desarrollo en esta etapa de la infancia, cuando son esponjas que absorben, sin darse cuenta, valores básicos para su desarrollo.

Es verdad que las redes sociales, internet o los videojuegos ejercen sobre ellos un poder casi hipnotizador.

Pero también lo ejercen otras muchas actividades si les damos la posibilidad de ponerlas a su alcance y despertar con ellas su curiosidad.

En este caso. sus personajes favoritos y videojuegos salieron claramente derrotados y esta actividad marcó un antes y un después en nuestras escapadas navideñas y salidas en general.

Meses después, seguían preguntándonos por todo ello.

No hay mejor recompensa.

Esto es lo que nosotros buscamos con ellos: crear momentos únicos, de esos que van a recordar durante toda la vida porque los guardan en su memoria y corazón.

Ojo, que no estoy en contra de otros regalos ni la tecnología. Al contrario, son necesarios, pero todo en su justa medida.

Y ahora, con el final de la historia toca resolver el juego.

¿Te acuerdas que había camuflado en ella 6 grandes grupos de valores educativos?

¿Cuántos has encontrado?

Venga, te ayudo a descubrirlos.

En esta historia están presentes todos estos valores:

  • Grupo 1. Curiosidad, nuevas inquietudes, creatividad, paciencia y aprendizaje.
  • Grupo 2. Trabajo en equipo, integración, socialización, cariño, esfuerzo y superación.
  • Grupo 3. Respeto por nuestras costumbres y tradiciones.
  • Grupo 4. Educación medioambiental, sostenibilidad y respeto por el entorno.
  • Grupo 5. Educación nutricional y adquisición de buenos hábitos alimenticios.
  • Grupo 6. Familia, amor, comunicación, recuerdos y tiempo de calidad.

 

Seguro que a priori no te imaginabas que pudiera haber tantos.

Eso es lo bueno, que los niños los incorporan sin darse cuenta, pero ahí quedan grabados para siempre en su memoria.

 

Los “efectos secundarios” de esta actividad

Otro de los efectos en cadena que trajo esta primera experiencia con productores fue la elaboración  de una lista de deseos de actividades que ellos mismos nos dijeron que querían hacer (algunas ya las han hecho) y que tú también puedes llevarlas a cabo dentro de la web:

*Recolectar fresas o tomates directamente del huerto.

*Coger un corderito recién nacido y conocer cómo se elabora el queso.

*Participar en un taller de dulces.

*Mancharse las manos con barro para hacer y pintar una figura.

*Montar en tractor y trabajar en el huerto.

 

¡Hasta aquí el post de hoy!

Me ha encantado compartir contigo esta historia porque me trae muuuy buenos recuerdos.

Espero que te haya gustado conocerla y te sirva para darte ideas de todo lo que puedes hacer si tienes niños a tu alrededor participando en las actividades con los productores.

Si ya has vivido algo parecido sabrás que la recompensa para ambas partes simplemente…. NO TIENE PRECIO.

Si no, deseo que lo vivas muy pronto y nos lo cuentes.

También puedes compartir el post con alguien que quieras que viva un momento mágico con los más pequeños.

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